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No tenemos un cuerpo, somos uno

Los conflictos emocionales y los bloqueos psicológicos dejan huella en el cuerpo de cada persona y se van estableciendo como una coraza en función de las vivencias, lo cual, distorsiona la energía del cuerpo que se puede expresar por medio de tensión muscular por lo no dicho, lo no sentido, lo no llorado, lo no reído. En la actualidad, se vive en la inmediatez y la preocupación esencial por lo material que se va olvidando que somos un cuerpo.

“Si eres cuerpo vivo nadie puede decirte cómo has de sentir el mundo. Y nadie puede decirte qué es la verdad, pues tú mismo la sentirás. El cuerpo no miente”. Keleman

 

Susana YasanSusana Yasan, terapista bioenergética de Argentina, con más de 40 años de experiencia trabajando con una profunda sensibilidad respecto de la vida que se expresa en el cuerpo y sus saberes, comenta que: “El gran problema es que hemos separado del cuerpo, la mente, las emociones y el mundo externo, sin pensar que, para una vida productiva, se necesita enlazar todos esos aspectos”.

Si somos un cuerpo ¿cómo nos separamos de él?

“Al creer que la mente domina al cuerpo o que el cuerpo tiene la culpa de habernos enfermado, no percibimos que somos una unidad que se separó, producto del mal vivir que tiene que ver con el estilo de vida, con las prioridades que tenemos, con aquellas cosas a las cuales no prestamos suficiente importancia”. Al trabajar en base a los saberes del cuerpo, Susana Yasan, conoce la trascendencia de volver a sentir con la certeza de que “el emocionarse no enferma, inhibir las emociones sí, porque si una persona pasa por una situación de pérdida y no llora, es más posible que se enferme que si llora todo lo que haga falta; es decir, por lo no dicho, lo no llorado, lo no reído nos vamos separando del cuerpo”.

El nido, la base para no separarnos de nosotros mismo

La niñez es la base donde se establecen vínculos para integrar o desintegrar, “en esta etapa se descubre lo que hace o influye la forma de crianza, donde ese enlace da la posibilidad de construir un ser humano con la habilidad de escuchar sus deseos, necesidades y las del entorno donde se encuentra. Cuando el nido (hogar) en el cual se forma una persona, tiene carencias o falencias, se van a producir estados defensivos que no permitirán un desarrollo a plenitud, porque si la experiencia amorosa del nido hubiera acompañado, no en la sobreprotección, sino en el amor, las personas pasarían de ser totalmente dependientes, a ser independientes.

La bioenergética como la energía de la vida y la creación

Para Susana Yasan, “la bioenergética se describe como la energía de la vida y la creación, porque está dentro de nosotros, de acuerdo a las circunstancias que se viven, donde en lugar de abrirnos y aportar a lo que podemos ser, repetimos en lugares o acciones que nos restringen a una posibilidad creativa, sin considerar que, tenemos la capacidad de hacer algo distinto de lo que veníamos haciendo”.

Vivir en tiempos donde el estrés, la vertiginosidad y la virtualidad son exponenciales, ha provocado “la sepa- ración que se tiene sobre la sabiduría del cuerpo, el cual, tiene la capacidad de autorregularse, pero, lo desregulamos al separamos de él”; entonces, una terapia bioenergética ayuda a:

  • Recordar que somos un cuerpo, no que tenemos uno y que, su movimiento orgánico pasa de la tensión a la relajación, de cargarse a des- cargarse energéticamente, todo de acuerdo a cómo se vive.
  • Reconocer que el estrés se acumula en el cuerpo en niveles de tensión que después no se consigue liberar, llegando a padecer algunas enfermedades propias de esta época como el estado de ansiedad, el síndrome de pánico, la depresión o situaciones que se expresan en los vínculos con otros, en donde en lugar de cultivar el afecto y la amorosidad, se está pendiente de cosas más materiales.
  • Sentir que existen otras posibilidades de disfrute que no pasan por la

virtualidad o por lo que recibimos.

  • Cuidar las relaciones que se mantiene con los otros, con plena conciencia de que no somos seres individuales, sino, que vivimos socialmente y es necesario cuidar ese espacio.

El tiempo que lleva a cada persona reconocer que es un cuerpo “es el que cada uno está dispuesto a disponer para en lugar de empobrecerse, enriquecerse para eso, es necesario alejarse del pensamiento que lleva a creer que todo hay que obtenerlo rápido, sin hacer un proceso, lo que significa un comienzo, un nudo y un desenlace”.

El cuerpo habla

El cuerpo siempre se comunica y puede hacerlo a través del dolor, pero, “al experimentar dolor se lo percibe como una mala señal y no como una indicación que hay que escuchar, como lo hacemos con el cansancio, el hambre, etc., por ejemplo, si la espalda nos duele que es la primera señal, está diciendo muchas veces que cargas algo emocional que te supera o que estás haciendo un uso inadecuado del cuerpo en la manera en la que te sientas en la computadora o quizás, está diciendo ¿cuánto hace que no te apoyas en alguien y haces todo con tu propio esfuerzo?”; sin embargo, existe la negación a escucharlo y se resta la posibilidad de hacer algo.

Volver a reencontrarse

Para Susana Yasan hay que reunirse y no aislarse, “volver a fomentar la posibilidad de que, aunque no se tenga dinero, cada uno pueda llevar algo para compartir en una mesa y hacer un ágape, sin televisor ni computadora o salir a caminar, porque la naturaleza somos nosotros y hay que tratar de encontrar esa naturaleza”. En la actualidad, hombres y mujeres buscan reencontrarse y reconocerse. Existen metodologías que son pensadas para la mujer con el objetivo de lograr espacios donde autoafirmarse; si embargo, los hombres también requieren de un lugar donde poder reconocerse y pensar su masculinidad de otra, manera al encontrarse con la fragilidad que no los desmerece como hombres.

Recuerde…

“Son tiempos donde se impone el registro del otro, pero, el otro no es un enemigo, sino alguien de quien siempre se aprende algo”. Desprenderse de la materialidad nunca debería ser difícil si encontramos otros placeres, no se trata de sufrir en la vida porque se prescinde de cosas; al contrario, hay que abrirse y ser más activos en salir a buscar eso que se quiere, sin confundirse entre lo que se desea y lo que se cree se necesita.

 

Fuente:

  • Yasan Susana, Certificate Bioenergetic Therapist. Saberes del cuerpo, entrevista Revista Guía Farmacéutica (2018).