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Ser hombre, en el siglo XXI

¿Qué significa ser hombre en la actualidad? ¿será que todavía soñamos con el abuelo rodeado de su esposa, nietos y demás familiares? Quizás aún visualizamos a los hombres sentados en la mesa y las mujeres sirviendo.

Tomando una cerveza con un amigo, me percaté que el personal del local era cien por ciento femenino y de hecho, muy atractivo. En un trabajo como ese es posible que… ¿dejen de contratar mujeres para emplear a hombres? La mujer es parte de la publicidad y la explotación sexista, como es el caso de las recepcionistas a las cuales todavía se les pide una foto en su hoja de vida laboral. ¿Qué significa ser hombre en la actualidad? ¿será que todavía soñamos con el abuelo rodeado de su esposa, nietos y demás familiares? Quizás aún visualizamos a los hombres sentados en la mesa y las mujeres sirviendo. Así nos educaron, sentados y viendo como la mujer nos servía. Incluso a veces, para ser más hombres hasta poníamos en riesgo ¡nuestra nariz! Así, en el colegio el que pegaba más duro era más hombre. Terrible concepto de masculinidad ¿no lo creen? ¡No necesitamos ponernos en riesgo para ser hombres!

La sociedad ha condicionado y vemos como normal que muchas mujeres sean explotadas en lo laboral y en lo económico. La globalización, los movimientos sociales y las tragedias que se dan como el feminicidio nos han hecho mirar y reflexionar sobre lo dicho. En la actualidad, hay muchos hombres felices encargándose de cuidar a sus hijas e hijos, preparando la comida y limpiando sus hogares. La crisis global de la economía, por ejemplo en España, Grecia y Portugal, ha hecho que muchos queden desempleados y tengan que cuidar de su casa mientras sus esposas ganan dinero. A los hombres a la fuerza les tocó aprender a llevar a sus hijos a la institución educativa, preparar la lonchera y preocuparse de las tareas escolares, mientras sus esposas tienen una vida social y trabajaban.

ES importante reconocer que en muchos países hay nuevas opciones, grupos y propuestas para que se concreten nuevas formas del ser hombre, lo que llamamos nuevas masculinidades; es decir, descubrir y aceptar que un hombre puede llorar, sentir, y no tiene que exponer su vida para demostrar que es más hombres. El estereotipo del macho que ve las carreras o que hojea una revista Playboy va perdiendo terreno, ¡los patriarcas ya no están de moda! Hay metrosexuales y demás, y vaya que el negocio de la moda y de los cosméticos para hombres es un éxito.

En definitiva, hay nuevas realidades y situaciones políticas, económicas y sociales que invitan a mirar para otro lado, si el hombre puede salir con sus amigos, la mujer también y además, tiene las mismas oportunidades y los mismos derechos; al comprender y aceptar este nuevo contexto seremos más felices y necesitaremos menos del psicólogo ¿no les parece? Siguiendo a Mario Benedetti poeta uruguayo, tendremos que luchar “y en la calle codo a codo /somos mucho más que dos”.
El ser masculino es diferente de lo femenino y allí está la riqueza, en la diversidad como en el disenso y el consenso. No nacimos para estar siempre de acuerdo, pero si para respetarnos, tener las mismas oportunidades y conseguir nuestros objetivos según el propio esfuerzo y no, según el género. Estamos a tiempo de enseñar-nos y educar-nos de otra forma para disfrutar de una mesa compartida, de un buen vino con ellas y con ellos.

Autor:
Santiago Jaramillo Banderas
Psicólogo Social