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Los trastornos del neurodesarrollo (TND)

Las personas no nacen con todas las capacidades listas para ser utilizadas, “aunque estén predispuestas dentro del programa genético, solo se desarrollan a medida que el sistema nervioso se relaciona con el entorno y es la interacción entre genes y el ambiente lo que permite su crecimiento y capacitación. Este proceso sucede a lo largo de la infancia y se llama neurodesarrollo, el mismo que, si sufre interferencias, la autonomía y el futuro del niño quedan comprometidos”[1], por esta razón es imprescindible detectar los trastornos del neurodesarrollo (TND) a tiempo para tratarlos y procurar que el niño pueda desarrollar todas sus capacidades al máximo. Para conocer sobre estas alteraciones la doctora Alina Recasén Linares, especialista en neurofisiología clínica en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz, conversó Edifarm respondiendo a varias interrogantes.

¿Qué son los trastornos del neurodesarrollo?

Para hablar de trastornos del neurodesarrollo es necesario aclarar dos términos que han sido utilizados en relación a los problemas del desarrollo como: El retraso y retardo del desarrollo, que tienen que ver con una demora o lentitud en la secuencia normal de adquisición de los hitos o habilidades del desarrollo y el trastorno y alteración del desarrollo, que se refieren a una perturbación o un patrón anormal del desarrollo. Aclarado esto y de acuerdo a la Academia Americana de Pediatría, los trastornos del neurodesarrollo “son cuadros crónicos y de inicio precoz que tienen en común dificultad en la adquisición de habilidades motoras, de lenguaje, sociales o cognitivas, que provocan un impacto significativo en el progreso del desarrollo del niño, con niveles muy variables de gravedad en dependencia de su transitoriedad o permanencia.

¿Qué tipos de trastornos existen?

Una de las principales guías que se utiliza en la actualidad para la clasificación de los trastornos del neurodesarrollo es la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5), en esta clasificación se mencionan los  siguientes trastornos: Discapacidad intelectual, con diferentes niveles de gravedad; de la comunicación; del espectro autista; por déficit de atención con hiperactividad; específicos de aprendizaje; motores; de tics y otros trastornos del desarrollo neurológico.

¿Qué factores de riesgo pueden incidir?

Son múltiples las circunstancias que pueden influir negativamente y dificultar el buen desarrollo del niño, muchas veces en los TND no se pueden establecer una sola causa, así, pueden existir factores prenatales que son circunstancias relacionadas con la concepción y embarazo como ser una madre adolescente, hijo no deseado, etc. También están los factores perinatales que involucra el bajo peso al nacer, asfixia o sufrimiento fetal. Enfermedades infecciosas, convulsiones y recién nacidos con malformaciones. Los factores postnatales donde se presentan enfermedades graves de hospitalización prolongada, separación madre e hijo en este período. Psicopatología en los padres, maltrato infantil, etc., y factores socioeconómicos, culturales, de afectividad. En decir, la confluencia de noxas biológicas o ambientales durante la gestación, así como en el periodo postnatal, pueden alterar la expresión final de algunas de las etapas del desarrollo del sistema nervioso central (SNC), y llevar a manifestaciones inmediatas y mediatas en su funcionamiento global.

¿Los trastornos del neurodesarrollo presentan algún síntoma de alerta y a qué edad?

Los signos de alerta o alarma de un posible TND son precisamente la no adquisición de las habilidades o hitos del desarrollo de acuerdo a su edad, por ejemplo: poco contacto visual, prestar más atención a objetos que a personas, ausencia de sonrisa social, no sigue con la mirada un objeto familiar, no se mantiene sentado,  no gatear, no balbucea, no imita gestos (hacer palmadas, decir adiós con la mano),  muestra un patrón de movimientos extraños (estereotipias), hace actividades en solitario (balanceo, movimiento de las manos o dedos delante de los ojos), a veces parece que no oye o, al revés, se muestra hipersensible a los sonidos, ausencia de bipedestación, no establece contacto visual cuando se le habla, no camina; en resumen el retraso psicomotor pone en alerta de un posible trastorno del neurodesarrollo.

En el Ecuador ¿cuál es la prevalencia de estos trastornos?

En la región no existen datos estadísticos que muestren la real incidencia de problemas del neurodesarrollo en los niños, teniendo en cuenta la complejidad en la definición y la uniformidad de criterios en cuanto al concepto de lo que es el desarrollo normal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 10 % de la población de cualquier país está constituida por personas con algún tipo de deficiencia. En Latinoamérica y el Caribe, alrededor del 20 % de la población presenta retrasos en su desarrollo.

¿Cuál es el proceso de diagnóstico de los TND?

El primer paso para el diagnóstico es la identificación desde la etapa neonatal de los niños con factores de riesgo para el desarrollo neurológico, se ha recomendado el uso de test de cribado y guías de evaluación. Luego, el pediatra, médico o profesional de la salud que atienda niños debe realizar un seguimiento de manera regular y periódica del desarrollo infantil, dirigido a la detección precoz de signos de alarma que señalen alteraciones en detrimento de su evolución normal. En algunos países están establecidos programas y consultas multidisciplinarias para la evaluación y el seguimiento del neurodesarrollo, para niños con factores de riesgo pre, peri y postnatales. Resulta fundamental que los profesionales de la salud conozcan a profundidad las características propias del neurodesarrollo. En ocasiones es la propia familia quien alerta a los médicos sobre retrasos o conductas no habituales de los niños. La realidad es que, aunque las deficiencias graves puedan ser reconocidas aún en la primera infancia, los problemas en el lenguaje, la hiperactividad y los trastornos emocionales no son diagnosticados fácilmente antes de los tres o cuatro años de edad. Así mismo, los problemas de aprendizaje no suelen ser determinados antes del ingreso del niño a la escuela. Por lo tanto, es necesaria la capacitación no solo de los familiares, sino también de los médicos para que pueden ayudar a su identificación y hacer la referencia al especialista lo antes posible para su tratamiento.

¿Qué tipo de tratamientos existen?

El tratamiento de los niños con retraso en el desarrollo dependerá de la causa. Pueden dividirse en terapias farmacológica y terapias no farmacológicas, siendo estas últimas las que cuentan con mayor número de opciones en la actualidad. Dentro de las terapias no farmacológicas se incluyen intervenciones conductuales, apoyo psicosocial y rehabilitación neuropsicológica, que estimulan las habilidades que el niño no ha desarrollado adecuadamente. Si el niño presenta un retraso debido a problemas ambientales, es decir, por falta de estímulo de quien lo cuida, el tratamiento consistirá en orientaciones a los padres sobre la manera cómo se relacionan e interactúan con el niño. Si existe una patología que provoca el retraso, como la toxoplasmosis y el hipotiroidismo congénito es necesario un tratamiento con medicamentos lo más pronto posible; además del tratamiento funcional con el equipo multidisciplinario (pediatra, neurólogo, psicólogo, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional, fonoaudiólogo, etc.), por lo cual, la referencia al especialista debe ser inmediata.

¿Cómo afectan los TND a la persona en su entorno?, y como familiares ¿cómo podemos ayudar?

Los TND tienen un gran impacto en el desarrollo del individuo e interfieren en su funcionamiento social, emocional y cognitivo, causando una importante morbilidad y disfunción no solo en el niño, sino también en el grupo de compañeros escolares y en su familia. La gran diversidad existente dentro de los TND se refleja en el hecho de que algunos afectados manifiestan déficits puntuales que no les impiden tener una vida independiente y plena, otros, sin embargo, necesitarán apoyo por parte de la familia durante toda su vida para poder sobrevivir debido a que no llegan a desarrollar aquellas habilidades básicas necesarias para una existencia independiente.

¿Estos trastornos se pueden curar?

Los TND son problemas severos y de larga duración, en un importante porcentaje de los casos no existe una cura y las manifestaciones del trastorno se mantienen a lo largo de la vida de la persona.  Aunque investigaciones más recientes apuntan a que hay razones para el optimismo en relación al tratamiento de algunos TND en la edad adulta. Su rápida detección, junto con el diseño personalizado de un tratamiento eficaz son los elementos decisivos para el pronóstico de estos trastornos.

¿Algo en especial que añadir?

Persisten dificultades en la detección precoz y el uso de las herramientas adecuadas para el adecuado diagnóstico de los TND, por lo que, en muchos casos se identifican tardíamente o se sobre diagnostican, desaprovechando los periodos sensibles y críticos de mayor plasticidad cerebral que permitirían una mayor eficacia en la intervención temprana y recuperación funcional de las habilidades afectadas en estos niños.

[1] Asociación Española de Pediatría (2019). Detección de trastornos del neurodesarrollo en la consulta de Atención Primaria. Recuperado de:  shorturl.at/hjJ35